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Bicorruptismo en estado puro. Casado el sanchista y Sánchez el pepero

Política
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Ayer nos levantábamos con una noticia del diario El Mundo en el cual rezaba este titular: “El Gobierno y el PP prevén retomar los contactos para renovar el CGPJ tras las elecciones de Castilla y León”. Y todo esto después del paripé montado el pasado jueves día 3, en la votación de la reforma laboral en el Congreso de los Diputados.


Efectivamente, tal y como pasó el pasado octubre con el Tribunal Constitucional, y antes con Radio Televisión Española, el PPSOE (no es una errata), o mejor dicho, el Bicorruptismo, se va a volver a reunir en despachos oscuros para repartirse el Consejo General del Poder Judicial, lo que quiere decir, que ellos nombrarán a dedo a los jueces serviles que después serán los encargados de juzgarlos por sus casos de corrupción. Seguramente no lo harán solos, como ya pasó en el caso del Constitucional, en el cual Podemos se unió a la fiesta nombrando a un juez simpático con la formación morada, pero esta vez, con arreglo a las encuestas, VOX también se sumará a la orgía. Este es el gran sueño húmedo que Camorra, Cosa Nostra y 'Ndrangheta no lograron realizar. Esta “Comisión de la mafia”, tal y como pudimos ver en la película El Padrino primera parte, se va a realizar en sede parlamentaria, pero esta vez las fuerzas del orden estarán defendiendo a los que se reúnen, en vez de preparar una redada para detenerles.

 
En el siguiente vídeo podrán ver a Pedro Sánchez prometiendo que todos estos organismos tuviesen un nombramiento totalmente imparcial, mediante concurso público.

Pedro Sánchez proponía una convocatoria pública para nombrar a los miembros del CGPJ - Evidentemente era todo mentira, como todo lo que Sánchez prometió hacer o no hacer. Sánchez ha hecho todo lo que prometió no hacer y no ha hecho lo que prometió hacer. Pero esto ya lo sabe todo el mundo.

Como también es mentira la falsa rivalidad que escenifican Casado, Sánchez y sus serviles compañeros de partido, de manera continua, como pudimos ver el pasado jueves, día en el que Alberto Casero cedió su voto a la reforma laboral por orden de Pablo Casado y después fingió haberse equivocado para montar el “chow” del que hablé en mi anterior artículo “El abochornante intento de polarización del Bicorruptismo”. Para todas estas personas, España solo es una ubre a la que se engancharon firmemente y a la que deben mantener el agarre, con uñas y dientes para seguir succionando, sin tener el más mínimo reparo sobre el estado de la vaca, que somos el conjunto de contribuyentes españoles.

El problema es que el conjunto de contribuyentes españoles tenemos nuestros propios problemas, cada uno los suyos, y la mayoría de ellos se soluciona con dinero. Nuestra sanidad, la que un día fue la mejor del mundo, ahora hace aguas. Tardan 15 días en darte cita con tu médico de cabecera, por falta de médicos, y de médicos especialistas ya ni hablamos. Nuestra educación, es cada vez peor, y tenemos una tasa de abandono escolar que es la segunda más alta de Europa, tan solo superada por Malta.

Nuestra tasa de paro es la más alta de toda la Unión Europea, en eso somos campeones absolutos. Nuestra tasa de pobreza infantil es superior al 27%, siendo la tercera tasa más alta entre nuestros vecinos europeos. Nuestra tasa de población en riesgo de pobreza es también del 27% siendo la quinta más alta de toda Europa. Así podría seguir escribiendo páginas y páginas dando más y más datos, pero lo que queda muy claro es que desde 1982, solo 2 grandes partidos han gobernado, y son los que nos han traído por su corrupto camino hasta la lastimosa situación donde estamos. Y aquí voy a dar otro dato: un 94% de encuestados españoles por la Unión Europea reconoce que la corrupción es un problema extendido en nuestro país, siendo España el segundo país con peor dato en esta encuesta en toda Europa, sólo superados por Grecia. 

Yo creo que ya hay que decir basta. Qué tenemos que despertar. Tanto PP como PSOE han demostrado lo que saben hacer. Y lo único que hemos conseguido con ellos es retroceso, tanto económico como social, y corrupción por supuesto, mucha corrupción. Podemos y PodeVOX (tampoco es una errata) también nos han demostrado que también están aquí para vivir del cuento, que también nombran a sus jueces, que mantienen a condenados por la justicia en puestos de relevancia como los diputados Echenique y Espinosa de los Monteros. Solo son falsos profetas, prestidigitadores que se hacen valer solo canalizando nuestra indignación para su propio bien, consiguiendo cargos y sillones. No encontrarán una solución válida en aquellos que también prometieron pero no cumplieron, en el caso de Podemos en el gobierno español, y en el caso del PP en la comunidad de Madrid.

La ciudadanía española debe hacerse valer, debe demostrar a la clase política que no es tonta, y que los corruptos tienen un alto coste electoral. No solo debemos hacerlo por justicia social, debemos hacerlo porque el futuro de la próxima generación, la generación de nuestros hijos está en juego. 

El futuro bienestar de nuestros pequeños dependerá de la competitividad del nuestro país en conjunto y de su competitividad individual en los futuros escenarios que les vengan. Votando mentirosos y corruptos, nada bueno les va a venir. Debemos honrar al honrado, optar por el que cumple con su palabra, votar por aquellos que luchan por establecer organismos de control, normas, principios y exigencias de dimisión.

En Castilla y León han podido sentir el cambio en estos últimos 2 años teniendo la comunidad autónoma más transparente de España, al igual que los madrileños vimos el cambio desde 2015 hasta mayo del año pasado con las rebajas fiscales, la gratuidad de los libros de texto, la gratuidad de la enseñanza en las guarderías públicas y la grandísima rebaja del abono transportes para los jóvenes. Sabemos perfectamente de manos de quienes viene el cambio, y también sabemos que, si no cambiamos nuestros votos, las cosas nunca cambiarán. El próximo 13F Castilla y León se la juega, y tiene que elegir entre los mentirosos y corruptos de siempre, ya sean los rojos o los azules, los nuevos falsos profetas populistas, o quienes les han enseñado el valor de la transparencia, el valor de la buena gestión, el valor de luchar contra la corrupción y en definitiva, el valor de la palabra cumplida, la palabra Francisco Igea y de Ciudadanos.

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