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¿A QUIÉN BENEFICIA OBSTACULIZAR LA RECOGIDA SELECTIVA DE RESIDUOS?

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La Asociación de Vecinos por Colmenar Viejo ha reflexionado sobre las deficiencias de la recogida de residuos urbanos, su separación y clasificación en origen.
El escenario y los intereses de los distintos agentes deben servir para abrir un debate y exigir responsabilidades por las consecuencias del incumplimiento.

Pocos ciudadanos son los que conocen con suficiente detalle cuál es el entramado económico y político de las estrategias de reciclaje de residuos sólidos urbanos: El caso de los envases es quizás el más representativo y puede servir de guía para introducir las consecuencias de la gestión deficiente de los residuos urbanos, independientemente que papel, vidrio y aceites, con sus peculiaridades, tengan procedimientos equivalentes. Los ayuntamientos - a través de los servicios de recogida de residuos sólidos urbanos- son los responsables de gestionar los contenedores amarillos y llevar su contenido a las plantas de clasificación. El material clasificado reciclable se vende a empresas externas que recuperan lo que pueden, y el resto acaba en vertederos. Ecoembes paga la recogida y tratamiento a los municipios en función del peso de envases que salen de estas plantas. Después, esos residuos se venden a empresas recicladoras que recuperan lo que pueden, que no tiene por qué ser todo lo que les llega.

En España, la mayor parte de las empresas decidieron hacerlo bajo esta fórmula en lugar de un sistema de depósito, devolución y retorno, un modelo que está más implantado en Europa. Sea una solución u otra, las normativas europea y española obligan a las compañías que distribuyen en envases a responsabilizarse de su recogida y reciclado. Por ello, las empresas asociadas en Ecoembes imprimen el "punto verde", un círculo formado por dos flechas, una oscura y otra blanca, que se abrazan. Al comprar uno de estos productos, el precio de venta incluye una pequeña cantidad destinada a pagar el reciclaje del envase. Las compañías lo recaudan y después pagan a Ecoembes en función de la cantidad de envases y el tipo de material que ponen en el mercado, pero estos datos empresariales solo los tiene Ecoembes, por lo que el sistema se vuelve un tanto opaco, según denuncian algunas organizaciones ecologistas. Pero no es este el único de los aspectos más controvertidos.

Queda claro entonces que los envases que no se recojan en los contenedores amarillos de nuestro municipio son tramitados como residuo común, por el que se paga la tarifa correspondiente a la Mancomunidad del Noroeste, y que no revierte a compensar el coste del servicio. Por ello, el Ayuntamiento de Colmenar Viejo paga por ello como residuo común, pero la Mancomunidad, que se supone lo separa y clasifica, está en condiciones de resarcirse cobrando de Ecoembes. Es decir, cada vez que el Ayuntamiento de Colmenar Viejo niega a los vecinos la posibilidad de depositar los materiales separados en el contenedor correspondiente, paga dos veces por ello, una vez a la Mancomunidad y otra por no recibir la contraprestación de Ecoembes, al tiempo que la Mancomunidad, y con ella la compañía beneficiaria de la concesión, Urbaser, se beneficiarían doblemente por cobrar de Colmenar Viejo y de Ecoembes. Por otro lado, no debe olvidarse que esta empresa, y las de recogida urbana de los municipios – en Colmenar Viejo es Cespa (Ferrovial) a falta de la adjudicación del nuevo contrato – suelen concurrir en UTE a los concursos municipales de recogida de basuras.

En esta consideración no se atiende a si el tratamiento es correcto, o si los camiones de la recogida selectiva depositan para su procesado diferenciado los envases procedentes de los contenedores amarillos, mediante pesada y contabilización separada, que a la vista de otras quejas denunciadas por organizaciones defensoras de la naturaleza parece ser bastante frecuente. La imposibilidad de acceder a la información económica y técnica, desagregada por municipios y tipos de residuos, que debería estar disponible en el portal de la transparencia de la Mancomunidad del Noroeste, aumenta las inquietudes de los vecinos concienciados.

La desidia municipal, permitiendo fallos en la disponibilidad de los contenedores de recogida separada, en su reparación urgente, sean de superficie o soterrados, su sustitución por contenedores de servicio general (verde o gris), y la falta de control del destino de la recogida, permitiendo que se mezcle indebidamente la recogida selectiva con la general, perjudican claramente al Ayuntamiento y a los vecinos de Colmenar Viejo, y beneficiarían en gran medida a la Mancomunidad del Noroeste y a las empresas concesionarias de la recogida local y de la operación del vertedero y de la planta de

clasificación, que cobran por tonelada procesada. La opacidad de los datos en los portales de transparencia, tolerada por las autoridades locales, autonómicas y nacionales, arroja aún más dudas sobre una operativa que está siendo puesta en cuestión desde muchos sectores. Preguntarse por los agentes beneficiados y perjudicados arroja luz suficiente para que los vecinos de Colmenar Viejo puedan extraer sus conclusiones: "Cui prodest scelus, is fecit", (a quien aprovecha el crimen es quien lo ha cometido) dijo Séneca en su Medea. Quien se beneficia de la desidia municipal, es el culpable último de la situación, pero para ello se necesitan cómplices, conscientes o no, que toleren y faciliten el descontrol, los retrasos y la mala práxis que los vecinos observan a diario.

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