simbolizadas por la uniformidad de los rostros informes que se desdibujaban a modo de ladrillos similares, reflejados en una convencional pared cuya simbología no era sino el reflejo de una sociedad disuelta en una inexistente creatividad individual capaz de romper el igualitarismo de pensamiento impuesto por el sistema educativo reflejado por la banda musical.
Al final, la destrucción del centro educativo rodeado en llamas y la demolición del muro, rompía los homogéneos ladrillos en una liberación por parte de los estudiantes de la opresión plasmada en la conducta inicial e inquisitiva del profesor.