Lunes, 17 Febrero 2020 22:39

HISTORIA DEL VIA CRUCIS

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Consideraremos este tema en cuatro partes: a) Lo que narran los cuatro Evangelios sobre este asunto, b) Una explicación de cómo era la cruz, c) Lo que cuenta la Tradición sobre este tema, d) Consideraciones sobre la Tradición.


A) Lo que narran los Cuatro Evangelios
:

Si leemos atentamente estos cuatro relatos, veremos cuantas veces cayó Jesús al suelo con la cruz.

 

El evangelio de Mateo dice:

“[…] y le llevaron a crucificar. Al salir encontraron a un hombre de Cirene, de nombre Simón, al cual requirieron para que llevase la cruz. Llegados al sitio llamado Gólgota, que quiere decir el lugar de la calavera, diéronle a beber vino mezclado con hiel; mas en cuanto lo gustó, no quiso beberlo. Así que le crucificaron, se dividieron sus vestidos echándolos a suertes, y sentados hacían la guardia.” (27:31-36).

El evangelio de Marcos reza así:

“Le sacaron para crucificarle, y requisaron a un transeúnte, un cierto Simón de Cirene, que venía del campo, el padre de Alejandro y de Rufo, para que tomara la cruz. Le llevaron al lugar del Gólgota, que quiere decir lugar de la calavera, y le dieron vino mirrado, pero no lo tomó. Le crucificaron y se repartieron sus vestidos, echando suertes sobre ellos para saber lo que había de tomar cada uno.” (15:20-24).

El evangelio de Lucas afirma:

“[…], y (Pilato) entregó a Jesús a la voluntad de ellos. Cuando le llevaban, echaron mano de un cierto Simón de Cirene, que venía del campo, y le cargaron con la cruz para que la llevase en pos de Jesús. […]. Con El llevaban otros dos malhechores para ser ejecutados. Cuando llegaron al lugar llamado calvario, le crucificaron allí, y a los dos malhechores, uno a la derecha y otro a la izquierda.” (23:25-33).

 

El evangelio de Juan narra lo siguiente:

“Tomaron, pues, a Jesús, que, llevando su cruz, salió al sitio llamado Calvario, que en hebreo se dice Gólgota., donde le crucificaron, y con El a otros dos, uno a cada lado y Jesús en medio.” (19:16-18). (Sagrada Biblia, traducción de Nácar Colunga, 27ª edición, BAC, Madrid, 1968).

  1. B) Una explicación de cómo era la cruz: Los Profesores de la Universidad Católica de Salamanca han escrito este relato:

“El condenado a muerte de cruz – ‘cruciarius’ – debía llevar la cruz al lugar del suplicio.

“La cruz constaba de dos travesaños: uno vertical, llamado ‘estipes’ o ‘palus’, y otro horizontal, llamado ‘patibulum’. Generalmente, el reo sólo llevaba el ‘patibulum’; el ‘estipes’ estaba ordinariamente empotrado en el suelo, en el lugar del suplicio.

“El ‘patibulum’ lo llevaba el reo simplemente sobre un hombro o haciéndoselo pasar por detrás del cuello y atándole a él las manos.

“Iba encuadrado entre cuatro ‘milites’ al mando de un centurión cuya misión era llevarle al lugar del suplicio y custodiarle hasta la muerte.” (Biblia Comentada, Tomo V, BAC, Madrid, 1964, p. 581).

  1. C) Lo que cuenta la Tradición sobre este tema:

                               “Naturaleza e historia del ‘Vía crucis’

“Consiste esencialmente esta devoción en evocar con la memoria para deducir piadosos afectos y tomar algunas prácticas resoluciones, 14 escenas diversas de la Pasión del Redentor, ocurridas mientras llevaba la cruz a cuestas y en el Calvario. Estos 14 episodios reciben el nombre de estaciones, por constituir como otras tantas detenciones o paradas; es a saber: 1ª. En el Pretorio de Pilato, cuando Jesús fue sentenciado a muerte; 2ª. A la salida del mismo palacio, al ser cargado el Señor con la cruz; 3ª. Como a unos 200 m., donde, según tradición, cayó la primera vez en tierra; 4ª. A unos 40 m., al cruzar una calle, se encontró con su Madre benditísima; episodio que, como el anterior, no narra el Evangelio; 5ª. Como a 30 m., donde fue obligado Simón el Cirineo a llevar la Cruz en pos del Redentor (Lucas, XXII, 96); 6ª. Hoy señalada a unos 90 m de la anterior, junto a una casa antigua con algún resto, según se dice, del tiempo de los romanos, donde según tradición enjugó la Verónica el rostro del Señor con un lienzo en el que quedó marcada La Santa Faz; es la estación más moderna, […], sólo se la menciona a fines del siglo XV; 7ª. Se señala a 60 m a la salida de la llamada puerta judiciaria, porque allí se sentaban los jueces para promulgar las sentencias y allí se fijaban en particular los edictos de pena de muerte; aquí cayó segunda vez en tierra el Redentor; 8ª. Dando vista a la campiña, a 35 m más adelante, donde Jesús consoló a las mujeres que le lloraban y compadecían (Lucas XXIII, 27-31); 9ª. No muy distante de la anterior, aunque hoy interceptada de ella por diversos edificios, subiendo ya la colina, donde desfallecido el Señor, dio tercera vez en el suelo; 10ª. Se halla con las tres siguientes dentro de la Basílica del Santo Sepulcro, a 4 m después de subir en el atrio una pendiente escalera de 19 peldaños, donde Jesús fue despojado de sus vestidos y le dieron a beber vino mezclado con hiel (Mateo XXVII, 34); 11ª. A sólo 2 m de distancia, un poco al E., señala el lugar donde enclavaron al Mesías en la Cruz; 12ª. A 4 m NE., lugar en que fue levantado en alto y fijado en la Cruz; 13ª. Entre las dos anteriores donde depuesto el cadáver del Redentor le estrechó entre sus brazos la Madre desolada, y 14ª. En el centro de la rotonda de dicha basílica, lugar del Santo Sepulcro. […]. Hasta el siglo X no se suele indicar división de estaciones, y hasta el XIII no se determina el lugar preciso por donde ‘caminó a través de las calles de Jerusalén llevando la Cruz sobre sus hombros’. Estos o equivalentes términos emplea Riccoldo, en 1294, el cual, además, designa ya estas cuatro estaciones: el Pretorio, el Nolite flere o encuentro con las piadosas mujeres, el Pasmo de Nuestra Señora y el lugar donde Simón el Cirineo tomó la Cruz. Un siglo antes, en la obrita Estal de la cité de Jherusalem (1187) figuran también cuatro estaciones, algo distintas: el Pretorio, el lugar en que el Señor descansó (corresponde a una caída), el encuentro de Simón el Cirineo y la puerta dolorosa donde consoló a las hijas de Jerusalén. Con algunas variantes designan dos o tres Marino Sanuto (1310), Pipin (1320), Ludolfo de Luchen (1350) y Frescobaldi (1384). En el siglo XV, Juan Palomer (1422) pone cinco estaciones, que nombra, partiendo del Gólgota hasta la casa de Pilato, son a saber: un descanso del Señor al pie del Monte Calvario, el Cirineo, el Nolite flere, el Pasmo de María y el Eccehomo. Jacobo de Verona, en su Proemium, interpolado antes de 1420, y Jorge de Nuremberg (1436-40), menciona, además, el episodio de la Verónicalocus, dice el primero, ubi Cristus dedit Veronicam. El peregrino inglés Guillermo Wey (1458) denomina a las paradas estaciones, contando ya 14, […].” (Enciclopedia Universal Ilustrada Europeo-Americana, Espasa Calpe, S. A., Madrid, tomo 68, pp. 279-280). (El subrayado es mío).

  1. D) Consideraciones sobre la Tradición:

 

Primera: Es evidente que, según el relato de los cuatro Evangelios, Jesús no cayó ninguna vez con la cruz al suelo; pero la Tradición ha inventado que cayó tres veces.

Segunda: La misma Tradición dice que “hasta el siglo X no se suele indicar división de estaciones, […].”

Tercera: Si los cristianos que fueron testigos presenciales de esos hechos, como los evangelistas, que, según vemos en sus relatos, no sabían nada de esas tres caídas, ¿cómo pudieron llegar a saberlo los cristianos que vivieron en siglo X?

Cuarta: Vemos que los responsables religiosos en la actualidad enseñan cuentos a sus feligreses en lugar de enseñarles la verdad de los Evangelios.

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