Lunes, 30 Marzo 2020 13:51

LA NAVIDAD

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El próximo día 25 de Diciembre (aunque no coincida con la fecha histórica) se celebra “LA NAVIDAD”, el nacimiento de Cristo en Belén. El evangelista Lucas es el único que nos ofrece el relato completo: desde la ANUNCIACIÓN del ángel Gabriel a la Virgen María en Nazaret hasta el nacimiento de Jesús en Belén; he aquí el relato:

“[…] el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un varón llamado José, de la casa de David, y el nombre de la virgen era María. Y, llegando ante ella, dijo: Alégrate, llena de gracia, el Señor es contigo. Pero ella se turbó por esta revelación y se preguntaba qué sería esa salutación. Y el ángel le dijo: No temas, María, porque has hallado gracia del Dios; y he aquí que concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre Jesús. Éste será grande y será llamado hijo del Altísimo, y el Señor Dios le dará el trono de su padre David, y reinará en la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin. Entonces María dijo al ángel: ¿Cómo será eso, porque no tengo relaciones carnales con varón? Y, respondiendo el ángel, le dijo: El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso también lo santo que es engendrado será llamado Hijo de Dios. […]. Dijo María: He aquí la sierva del Señor; hágase en mí según tu palabra. Y se fue de ella el ángel.” (Lucas 1:26-38). El evangelista Mateo relata este acontecimiento en 1:18-25 como el cumplimiento de Isaías 7:14.

El hecho de que María estuviera “desposada” con José, y siguiera siendo virgen era debido a que, en Israel, el matrimonio se efectuaba en dos etapas:

1ª) Los prometidos confirmaban su compromiso matrimonial mediante un contrato privado, llamado “Shitre, o escritura de desposorio”; en esta escritura, establecían las obligaciones mutuas de cada parte, como la dote, etc.; y cada uno seguía viviendo con sus padres.

2ª) Después de un tiempo, en torno a un año, se realizaba el “Chethubat” (literalmente, escrito) o contrato matrimonial. Entonces se realizaba la boda; el esposo (con sus convidados) iba a recoger a la esposa (con sus convidados), y ambos grupos iban a la casa que el esposo había preparado para ambos, y allí se celebraba el banquete de bodas. Jesús se refirió a estos acontecimientos en su parábola de “las diez vírgenes” (Mateo 25:1-13). En mi libro (Jesús de Nazaret. Un personaje histórico, pp. 30-34), está expuesto este asunto con amplia información acompañada de todos los documentos antiguos necesarios.

En el tiempo que media entre esos dos momentos que estaban determinados por las leyes de Israel, y que quedaban fijados por esos dos contratos mencionados en el punto precedente, es cuando vino el ángel Gabriel con el anuncio para María, y, tras su aceptación de ser la madre del Hijo de Dios, tuvo lugar la fecundación de ella, como lo indican las palabras del ángel: “lo santo que es engendrado” (en presente, en aquel momento).(Ederheim, Alfred: Usos y Costumbres de los judíos, pp. 165-168).

Referente al nacimiento de Jesús en Belén, Lucas dice:

“Y sucedió, en aquellos días, que César Augusto publicó un edicto, para que todo el imperio romano hiciera declaración de sus bienes. Ese primer censo se hizo siendo Quirino gobernador de Siria. Y todos iban a declarar sus bienes, cada uno a su ciudad. Y también subió José desde Galilea, de la ciudad de Nazaret, a Judea, a la ciudad de David, que se llamaba Belén, porque él era de la casa y familia de David, para hacer declaración de sus bienes con María, casada con él, la cual estaba en cinta. Y sucedió entonces que, estando ellos allí, se cumplieron los días de su embarazo, y dio a luz a su hijo primogénito, y lo envolvió en pañales, y lo acostó en un pesebre, porque no había sitio para ellos en la posada. Había en la región unos pastores que pernoctaban al raso, y de noche se turnaban velando sobre su rebaño. Se les presentó un ángel del Señor, y la gloria del Señor los envolvía con su luz. Díjoles el ángel: No temáis, os traigo una buena nueva, una gran alegría, que es para todo el pueblo; pues os ha nacido hoy un Salvador, que es el Mesías Señor, en la ciudad de David. Esto tendréis por señal: encontraréis un niño envuelto en pañales y reclinado en un pesebre. Al instante se juntó con el ángel una multitud del ejército celestial, que alababa a Dios diciendo: ‘Gloria a Dios en las alturas y paz en la tierra para los hombres de buena voluntad.” (Lucas 2:1-14).

Ahora podemos preguntar: ¿Dónde obtuvo Lucas la información referente a la concepción virginal de Jesús? Para hallar la respuesta, sigamos la secuencia de ciertos acontecimientos históricos:

Primero: El tercer viaje misionero del apóstol Pablo terminó en Jerusalén en el año 58. Lucas llegó allí acompañando a Pablo, según Hechos 21:17.

Segundo: Los judíos en Jerusalén querían matar a Pablo; pero intervino la guardia romana y lo detuvo, para que no pudieran matarlo; después lo llevaron detenido a Cesarea, que es donde tenía la residencia el gobernador romano Félix, quien tuvo a Pablo detenido allí esperando que vinieran los judíos de Jerusalén, para juzgarle delante de ellos y ver de qué le acusaban; pero, como no vinieron, Pablo estuvo allí detenido dos años, hasta que el gobernador Félix fue sustituido por el gobernador Festo, según Hechos 21:18-24:27. La historia dice que esa sustitución se hizo en el año 60 (Enciclopedia Universal Ilustrada, tomo 23, pp. 625, 1119).

Tercero: Durante esos dos años de detención de Pablo, Lucas estuvo viviendo en Jerusalén; en ese tiempo, recopiló información de los apóstoles, para su evangelio, que escribió entonces allí; y también obtuvo información de María, la madre de Jesús, que se reunía en la iglesia de Jerusalén con los apóstoles desde que tuvo lugar la ascensión de Jesús. Lucas lo explica en Hechos 1:12-14.  

Cuarto: Por tanto, todo lo que explica Lucas referente a la concepción virginal de Jesús, en Lucas 1:26-38, y su nacimiento en Belén en Lucas 2:1-14, se lo contó la misma madre de Jesús, porque sólo ella conocía esos acontecimientos. De ahí se sigue que esos hechos no pueden ser más fidedignos.

Quinto: Además, cuando José y María fueron a declarar en el Censo, Jesús fue declarado como su hijo.

Los romanos, por medio del Censo, querían saber dos cosas: las personas que formaban la familia (con su ascendencia) y los bienes que tenían; después enviaban todos esos datos a Roma, y allí los escribían en una “tabula”, es decir, en una tablilla de bronce, para que, según esos datos, cobrarles los impuestos. En el siglo II, Tertuliano, que vivía en Roma y era abogado, por razón de su trabajo, visitaba los archivos romanos, y allí vio la tablilla del Censo, donde estaban anotados José, María y Jesús con la ascendencia de su familia. Después, hacia el año 207, un tal Marción dijo por escrito que Jesús de Nazaret no era el Mesías anunciado en el AT; entonces, Tertuliano le rebatió, diciendo:

“[…] sobre el censo de Augusto, en fin, que los archivos romanos guardan como testigo fidelísimo del nacimiento del Señor. […]. Pero también consta ahora el censo decretado bajo Augusto en Judea por medio de Sentio Saturnino, en el cual se puede comprobar su linaje.” (En mi libro precitado p. 38, están todos los datos, que aquí no caben). También se puede comprobar esto en la Biblioteca Nacional de España.

Por tanto, esa tablilla es una prueba concluyente de todo lo que dice Lucas. En tiempos modernos, fundieron esas tablillas de bronce para hacer cañones.

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Este artículo fue publicado en diciembre de 2015 en La Prensa de la Comarca, Colmenar Viejo (Madrid).

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