Viernes, 27 Noviembre 2020 13:28

LA SALVACIÓN REALIZADA POR EL DIOS DE LA BIBLIA  ES UNIVERSAL

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1)Muchos siglos antes de que Jesús naciera en Belén, Dios anunció que la salvación que él ofrece es universal; así lo dijo por medio del profeta Isaías: “Volveos a mí y seréis salvos, confines todos de la tierra.” (Isaías 45:22).

2) Y, ya en época del cristianismo, el apóstol Pablo, refiriéndose a todos los hombres que han vivido en épocas y lugares que no han tenido (ni tienen) la oportunidad de conocer al Dios de la Biblia, dice: “En verdad, cuando los gentiles, guiados por la razón natural, sin Ley, cumplen los preceptos de la Ley, ellos mismos, sin tenerla, son para sí mismos Ley. Y con esto muestran que los preceptos de la Ley están escritos en sus corazones, siendo testigo su conciencia y las sentencias con que entre sí unos a otros se acusan o se excusan. Así se verá el día en que Dios por Jesucristo, según mi evangelio, juzgará las acciones secretas de los hombres.” (Romanos 2:14-16).

 

3) Es evidente que, según ese pasaje, todos los hombres de todos los tiempos y lugares tendrán la oportunidad de ser salvos cuando llegue el día en el cual juzgará Cristo a todos los hombres.

 

4) Eso es así, porque los hombres, sin conocer la Ley del Dios de la Biblia, han promulgado leyes prohibiendo robar, por ejemplo, como es el caso del Código de Hammurabi, rey de Babilonia (siglo XVIII a. C.), en el que, entre otras cosas, se dice: “Si un señor roba la propiedad religiosa o estatal, ese señor será castigado con la muerte. Además el que recibió de sus manos los bienes robados será (también) castigado con la muerte.” (Artículo 6).

 

5) El Código hitita. De él, se conservan fragmentos; los más antiguos son “del siglo XVI a. C.”. Éste, entre otra cosas, dice: “Si alguien roba un buey, un caballo, un mulo o un asno y su dueño lo encuentra, se lo lleva intacto (y el culpable) le da además el doble, […].” (Tablilla I, 70).

 

6) Por tanto, ante esos ejemplos, podemos ver que, si un hombre ha considerado en cualquier época, en general, que no se debía robar (no sólo por sus leyes que lo prohibían, sino también porque a nadie le ha parecido justo que le roben sus bienes); pero, sin embargo, él ha robado, ya se ha hecho culpable a sí mismo.

 

7) Incluso en cualquier época antigua antes que existiera ninguna ley escrita, cuando los hombres no conocían la escritura (cosa que sucede todavía entre tribus recónditas en las selvas), siempre tenían normas de conducta que se transmitían oralmente de generación en generación, mediante las cuales, cada uno sabía (o le indicaba su conciencia, aunque no fuera en todas las ocasiones) si hacía el bien o el mal.

 

8) Todas esas situaciones serán tenidas en cuenta por Dios cuando juzgue a los hombres de todas las épocas: “Alégrense los cielos, y gócese la tierra; brame el mar y su plenitud. Regocíjese el campo, y todo lo que en él está; entonces todos los árboles del bosque rebosarán de contento, delante de Yavé que vino; porque vino a juzgar la tierra, juzgará al mundo con justicia, y a los pueblos con su verdad.” (Salmo 96:11-13).

 

9) Cuando llegue ese momento, Pablo, en el mismo contexto indicado en el punto 2, dice: “Cuantos hubiesen pecado sin Ley (los gentiles), sin Ley también perecerán; y los que pecaron en la Ley (los israelitas desde Moisés), por la Ley serán juzgados; […].” (Romanos 2:12).

 

10) Eso sucederá cuando Jesús resucite a todos los hombres de todos los tiempos; así lo dijo él mismo: “[…] llegará la hora en que todos los que están en los sepulcros oirán su voz y saldrán: los que obraron el bien, para resurrección de vida, y los que obraron el mal, para resurrección de condenación.” (Juan 5:28-29, texto griego).

 

11) Por eso, “todos los que están en los sepulcros”, cuando Jesús los resucite, son todos los hombres de todas las épocas. Y Jesús mismo los juzgará: “[…] el Padre no juzga a nadie, sino que ha entregado al Hijo todo el poder de juzgar.” (Juan 5:22). Por tanto, será Jesús quien juzgará a todos a partir del momento de su venida: “Te conjuro delante de Dios y de Cristo Jesús, que ha de juzgar a vivos y muertos, no sólo en su venida sino también en su reino, […].” (2 Timoteo 4:1, texto griego).

 

12) Por tanto, cuando llegue ese momento, unos hombres recibirán la vida eterna, y otros la muerte eterna (según Apocalipsis 21:8).

 

13) Por esto, la salvación de Dios abarca a todos los hombres de todas las épocas y de todos los pueblos; y, aunque multitudes de hombres no quieran ni siquiera pensar en este asunto, mientras otros lo manipulan, Cristo “juzgará al mundo con justicia”; y entonces todos los hombres desde Adán tendrán la oportunidad de ser salvos.

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