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 Las Petroleras, cincuenta años después

Cultura
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Supongo que habrá a quien le sature las celebraciones redondas, o a quien le resulte extraña la insistencia de recordar películas años después. Pero es que, en el caso del cine, unas veces por la calidad de la película, otras por los hechos extra-cinematográficos, y otras por su vigencia y posibilidad de continuar su explotación, merece su recuerdo y que nuevas generaciones recuerden el producto. 

Las Petroleras vartelQuizá una película como Las petroleras no esté considerada por los entendidos como una de las obras maestras del cine. Pero hay varias razones por la que merece rememorarse cincuenta años después de su rodaje y estreno. A saber: supuso un ejemplo muy claro de lo que resultaban aquellos rodajes de cine de género de coproducción; la filmación resultó un fenómeno social gracias a sus protagonistas; es un rara avis en el western de la época, al tratarse de una historia protagonizada por personajes femeninos muy empoderados, incluso adelantada a su tiempo; y se sigue viendo y comercializando en diferentes formatos en la actualidad, no ha perdido popularidad. 

En su momento, 1.608.946 espectadores de la época fueron a ver Las petroleras en los cines españoles, un éxito. Y en Francia fue aún más exitosa. Y actualmente se sigue viendo en plataformas, en formato físico doméstico. Y, más importante aún, sigue existiendo recuerdo de allá donde se rodó, sea en la provincia de Burgos, o en Colmenar Viejo, donde se filmó la mayor parte del metraje. 

Hace ahora cincuenta años, las estrellas Brigitte Bardot y Claudia Cardinale, conocidas popularmente como B.B y C.C., causaban expectación y revuelo mediático, durante el rodaje de Las petroleras, en aquel verano de 1971. Todo el mundo quería saber del rodaje, y si fuese posible, acercarse al mismo, periodistas o vecinos curiosos. 

Y se trataba de una coproducción entre Francia, Italia, Inglaterra y España, con el productor Eduardo Manzanos, Copercines, por parte local, a rodar entre la provincia de Burgos y la actual Comunidad de Madrid. Las escenas ferroviarias se filman en las instalaciones de la desaparecida línea Santander-Mediterráneo, en la estación de Salas de los Infantes, y en los tramos de vía de Castrillo de la Reina, Cabezón de la Sierra y Rabanera del Pinar. Y el rodaje en decorados interiores y exteriores, se realiza en Madrid, unas breves secuencias en el decorado western de Daganzo, y el resto, la mayor parte del metraje, en la Dehesa de Navalvillar de Colmenar Viejo, donde se construyeron exprofeso, las fachadas de un rancho, una cabaña, y otro enorme rancho completo para poder ser rodado en interior y exterior, así como se utiliza el poblado del oeste entonces existente, el que aparece como la city de White Rocks en La muerte tenía un precio de Sergio Leone. 

En la mejor tradición del eurowestern cómico, que estaban relanzando las películas con Terence Hill y Bud Spencer, en el caso de Las Petroleras se plantea una película que, como novedad, presentaba dos personajes protagonistas femeninos, realmente empoderados, interpretados por las citadas estrellas Claudia Cardinale y Brigitte Bardot, con buenas dosis de divertimento, y un toque añadido de erotismo, escenas de desnudos incluidas. 2 

 

El “morbo” alimentado por los medios de comunicación, y supongo que, por los propios productores, se basaba en un posible enfrentamiento entre las dos divas en la filmación. Pero parece ser que la cosa, supongo “deseada”, no resultó así. Y aunque ambas se “picaban” en una pugna por quién llevaba el coche más lujoso al rodaje, en palabras del decorador José Luis Galicia, al final la cosa no fue tanto y hubo una moderada paz entre las protagonistas, quienes mantenían las formas sin mucha relación. Aunque en la recordadísima y mítica pelea de ambas en la arena, detecto más de un golpe y tirón de pelo bastante real… 

En cambio, hubo otros problemas con la película. Comienza el rodaje, el director Guy Casaril, quien se encuentra entre la dicotomía de hacer un producto singular, o simplemente un vehículo de lucimiento de las estrellas, tal y como querían los productores. Surgen problemas con la productora y, tras un mes de filmación, Casaril, abandona la dirección. ¿Quién le echa? Según las informaciones especializadas de la época, las propias actrices. El director quería hacer una película “anti-divas”, de planos generales, y se le despide, con la habitual versión oficial de “por motivos de salud”. Lo cierto es que Bardot, especialmente, tenía bastante poder y quería primeros planos. 

Después de dos semanas de interrupción, se retoma el rodaje con Christian Jaque al timón. Como suele pasar en estos casos, el primer director no aparece en los créditos de la película. Y, con mirada atenta, ahora se pueden detectar dos diferentes estilos de dirección en la película, ya que buena parte del metraje dirigido por Casaril, permanece en el film. 

De los decorados no queda apenas nada, salvo un tramo de vía, algunos pequeños muretes de ladrillo de los poblados, y la chimenea del rancho en la Dehesa. Pero sí que permanece en el imaginario colectivo de los pueblos de rodaje, el glamour del paso de las estrellas, las sex-symbol de la época. Y por supuesto, permanecen los paisajes naturales, visitables. Lo estamos contando este año en la expo de la Red Itiner, “Madrid, Territorio Far West” de la Comunidad de Madrid. 

Quizás, esa chimenea, que permanece orgullosamente erguida en la Dehesa de Navalvillar, como un dedo corazón que hace una peineta al paso del tiempo, siempre mientras que algún lumbreras no decida derribarla, simbolice la importancia de porqué hay que recordar Las petroleras. Cincuenta años después. 

 

Víctor Matellano 

La Petroleras 2

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