Ruta LX homenajear Mariano Blanco

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El pasado sábado, 11 de enero, sin duda alguna, se marcará como un día especial en la historia de la Asociación Cultural, Deportiva y Caminera, Conocer Colmenar Caminando, ya que con motivo de una nueva ruta desde Colmenar a Chozas, por la Dehesa de Navalvillar y Cañada de Carrascosilla, se aprovechó la cita para homenajear al socio número 0 de la asociación, Mariano Blanco, con motivo de su 90 cumpleaños.

Qué mejor que para celebrar este evento que se convirtiera en una de las rutas que contó con mayor números de caminantes, ya que alrededor de 140 amigos de la asociación quisieron sumarse a esta “fiesta” y celebrar con Mariano este momento tan especial. Estre estas personas se encontraban el anterior alcalde, Miguel Ángel Santamaría y otros amigos procedentes de municipios de la sierra, como los de su otro club amigo de Pedrezuela.

Como señala Sebastián Torres, presidente de la asociación “recibimos una magistral lección de saber andar y hacer senderismo, impartida como siempre por el maestro Mariano, para ello elegimos ir a Soto y tomar las vistas de la sierra de Guadarrama que él tan bien conoce y domina”.

Homenaje a un maestro

Todo comenzó en el templete de la explanada de la plaza de toros, junto al Ventorro, dando la bienvenida y agasajando a Mariano. Allí fue recibido con un ambiente festivo y alegre, en el que sonó el marchoso cumpleaños feliz, que Mariano bailó a un ritmo frenético, como si de un niño se tratara.

Fue en este lugar donde miembros de la asociación le entregaron una serie de detalle, un chaleco con su nombre, que a partir de ahora distinguirá al equipo organizador de las rutas. También se le obsequió un collage de fotos en las que se muestran instantáneas de Mariano en diferentes rutas y finalmente, Pilar García, le leyó un poema escrito por ella que realza el tesón y la fuerza de Mariano y su unión con la naturaleza. Para finalizar este homenaje y antes de emprender la marcha, no faltaron dulces típicos colmenareños, regados con un suave aguardiente y un dulce moscatel, que mitigaron la baja temperatura de esta mañana de enero.

Sinopsis del Recorrido

Tras iniciar la caminata el grupo se dirigió hacia el recientemente remozado Parque del Vivero, para continuar por el tramo urbano de la carretera M 625, Residencia de Ancianos de la Comunidad, rotonda de Remedios y su réplica alusiva a la Ermita, con el testigo de fondo, del antes pernicioso y contaminante Alto Eugenio, hoy totalmente urbanizado.

Después se cruzó la autovía para llegar a la Cruz de los Muchos Cantos o de los Muchos Muertos, dejando a la izquierda el Complejo Agropecuario y el paraje de las Cabezas, después el camino de Chozas y los Billares, continuando por el camino de los Remedios para llegar al Descansadero de la Dehesa y entrar en la Dehesa de Navalvillar, por la Talanquera de la FAMET.

Ya dentro de este paraje colmenareño, se caminó por los territorios que antaño fueron ocupados por el famoso poblado del Oeste construido por Michelena y más tarde destruido por la expropiación militar para construir la Base de Helicópteros. Se tomó el camino de la Calera donde nos hizo la foto de grupo con el incomparable fondo del cerro de San Pedro.

El Plan de Uso y Gestión de la Dehesa de Navalvillar dice, que su uso prioritario es el ganadero, pero afortunadamente también contempla otros usos y actividades compatibles, entre ellos caminar por la misma. Al hacerlo en grupo, hay que solicitar permiso y el Ayuntamiento lo concede, previo dictamen del Consejo de Medioambiente y Campo. Como señala Sebastián Torres “así lo hemos hecho siempre. Por ello nos sorprendió que la nueva representante de una Asociación Ganadera exigiese en el citado Consejo la presencia de la guardería de la Dehesa durante nuestro paso, pues le preocupaba que molestásemos al ganado. Agradecer al resto del Consejo su dictamen favorable y a los guardas y técnicos de Medio Ambiente las facilidades que siempre nos dieron al respecto”.

Tras salir por la Talanquera del Embarcadero, se llegó al término de Soto y tras cruzar de nuevo la carretera que va al alto del Mojón, y tomar el antiguo camino de Porquerizas de la Sierra –hoy Miraflores de la Sierra- camino actualmente más conocido como Cañada de Carrascosilla,

A partir de aquí todo fue bajada, y aunque ya era mediodía, se podían apreciar los charcos helados, mientras se caminaba hacia el puente de los Once Ojos, dejando a la izquierda el Centro Penitenciario, el alto del Chato, los cierros de San Bartolomé, la cerca del Concejo y los arroyos de las fuentes del Lagarto y de la Piedra. Mientras, a la derecha, quedaban los cerros Peñote y de la Hoya del Bravo, que preceden a las urbanizaciones de los Rancajales y al viaducto del AVE.

Tras cruzar el laberinto de carreteras, los caminantes se encontraron con las ruinas de un barracón o destacamento que se utilizó como estancia de los presos republicanos que tras la guerra trabajaron en la construcción del ferrocarril Madrid-Burgos, como así lo narran Fernando Colmenarejo y Jesús Calero en su libro “Paisajes de posguerra en un camino hacia la libertad: Los destacamentos penales en el ferrocarril directo Madrid-Burgos”. A partir de aquí se emprendió el camino de vuelta.