¿MALTRATO ANIMAL EN EL ZOO AQUEARIUM DE MADRID?

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Proyecto Gran Simio ha tenido conocimiento de la Operación 404 enfocada a la cautividad de animales de la Organización Sea Shepherd Conservation Society que ha estado investigando los delfinarios de muchos lugares del mundo entre ellos el Zoo Aquarium de Madrid, descubriendo que varios delfines del citado Zoo (Lala y Guarina), presentan lesiones cutáneas y el resto de los siete delfines restantes tienen graves problemas oculares, cuyas pruebas fotográficas han sido realizadas por la citada Organización Conservacionista Sea Shepherd.

            Agustín González, Colegiado Nº 798 del Colegio Oficial de Veterinarios de Málaga en base a la observación de las citadas fotografías y de un video, ha presentado un informe que proyecto Gran Simio ha entregado al Servicio de Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil (SEPRONA), en la que se describe las úlceras dermatológicas en forma de cráter en Lala, uno de los delfines; de una gran úlcera en otro delfín con pérdida de piel en la boca en el extremo superior de ambas mandíbulas y de graves problemas oculares en el resto de los delfines que permanecen con los ojos medio cerrados por causas posiblemente del cloro ya que pueden tener reacción de esta sustancia e incluso conjuntivitis. En el mismo informe se señala que a pesar de sufrir las patologías mencionadas anteriormente, se les obliga a seguir trabajando en cada espectáculo sin tener la opción de reubicación en una zona/lugar tranquila y limpia hasta que estén totalmente recuperados.

            Para el veterinario especialista en cetáceos, estos delfines se encuentran actualmente bajo un gran sufrimiento por las citadas patologías, ya que en todos los mamíferos, tanto en la dermis como en la epidermis, además de los ojos, tienen muchas terminaciones nerviosas por lo que los delfines debido a cualquiera de las patologías que afecte a esas zonas son muy dolorosas y aún más si ocupa una zona extensa como puede verse claramente en Lala. En cuanto al delfín que tiene lesiones en la mandíbula, esta es una zona de sensibilidad especial ya que la utilizan constantemente para tener sensaciones táctiles por lo que las lesiones de ese tamaño e importancia las hacen especialmente dolorosas y que en las lesiones oculares son sin duda molestas y dolorosas.

            La respuesta del Zoo Aquarium de Madrid que conoce el informe es increíblemente sorprendente, quitando importancia a las citadas lesiones en la piel de Lala , reconociendo las mismas y que encima tienen la osadía de informar textualmente “que la participación de Lala en los entrenamientos es muy positiva para ella y para todo el grupo familiar, como una parte muy importante de su actividad física”

            Para Proyecto Gran Simio y el propio veterinario, esta respuesta confirma la enfermedad de Lala y que sin embargo en lugar de apartarla de los espectáculos hasta que se reponga, la siguen utilizando en lo que ellos llaman “actividad física”, cuando en realidad es una obligación de realizar un espectáculo ajeno a su comportamiento como especie y lejos de la voluntariedad. Sobre las patologías de los ojos y de la herida ulcerosa muy desarrollada en el hocico de otro delfín, callan y no responden.

            Por todo ello, y ante la contestación del citado Zoo, Proyecto Gran Simio ha realizado una denuncia ante la Guardia Civil en correo electrónico, acompañada de los informes del veterinario, fotografías y contestación de Zoo Aquarium de Madrid, por creer que se está cometiendo un supuesto delito animal de maltrato recogido en el artículo 337 del Código Penal y el posible incumplimiento de varios artículos de la Ley 31/2003 de 27 de octubre sobre conservación silvestre en los parques zoológicos.

La utilización de espectáculos circenses en cetáceos y otras especies, deberían estar prohibidos en los zoológicos como así lo recomienda el Manual Guía para la aplicación de la Ley de zoológicos publicado por el Ministerio de Medio Ambiente en su día y por la Fundación de Biodiversidad en la que los zoológicos no deben consentir la utilización de animales en espectáculos ni en otras actividades similares que se encuentren claramente alejadas de las tareas educativas como por ejemplo hacer fotografías con animales, exhibición de carácter circense, etc. El informe que el veterinario Agustín González ha realizado deja claro que numerosos estudios avalan que la privación de libertad en cetáceos les causa ansiedad y estrés, sumando además, que estos animales están obligados a someterse a ejercicios de trabajo duro a cambio de alimento e incluso pasar periodos de privación de alimentos hasta que realizan el ejercicio indicado por deseo del instructor.

Para González, la esperanza de vida de un delfín cautivo es cuatro veces menor que un delfín salvaje, especialmente en casos como éstos donde se ven obligados a trabajar en condiciones de enfermedad. ¿Acaso esto no es maltrato animal? La capacidad de sentir y sufrir, tanto física como psíquicamente no es inherente al ser humano, está presente en todos los vertebrados, ya que tienen capacidad para sufrir tanto estimulaciones positivas (placer, alegría..) como estimulaciones negativas (dolor, miedo, tristeza, estrés..).

Para marta Tafalla doctora en filosofía y profesora de la Universidad Autónoma de Barcelona, en su reciente libro titulado Ecuanimal nos dice: “Cuando se enjaula a un animal, se le impide realizar la forma de vivir propia de su especie y desplegar sus conductas naturales. Los animales no son objetos: son historias, son redes de relaciones, formas de vivir. Por eso las jaulas no solo encierran , sino que rompen vidas. Rompen aquello que pretendíamos apreciar. En toda jaula y en todo acuario hay formas de vidas mutiladas a las que no se les permite expresarse como lo que son, a las que no se les permite ser ellas mismas”

Y así además de ello, les obligamos a realizar espectáculos que no son comportamientos de su especie y si a ello le sumamos como pasa con Guarina, que tiene una gran úlcera con pérdida de piel en la boca en el extremo superior de ambas mandíbulas, afectando al cartílago mesorrostral como señala el informe veterinario que debe ser muy doloroso y se le obliga realizar un espectáculo circense enmascarado como actividad física, podemos encontrarnos ante un supuesto maltrato animal recogido en el código penal y desde luego al incumplimiento de la Ley de zoológicos donde debe primar en todo momento el bienestar y la salud de los animales cautivos.

Todos los zoológicos y en especial los delfinarios y orcarios en nuestro país, deben tomar ejemplo del Zoológico de Barcelona, que al ser público, se ha podido prohibir el espectáculo con delfines y que en estos momentos están buscando un lugar adecuado de retiro para ellos, habiéndose aprobado también por parte del Ayuntamiento, una reconversión del propio zoológico para que se reconvierta en centro de rescate y llevar a santuarios a todas aquellas especies que no puedan ser reintroducidas en su medio, quedando sólo para especies autóctonas. Con respecto a los zoológicos privados, la única manera de luchar contra estos espectáculos circenses es con la no asistencia a los mismos.

Desde Proyecto Gran Simio se solicita a todos los políticos que se presentan a las elecciones municipales y europeas, que lleven en sus agendas y programas el endurecimiento al maltrato animal y la prohibición de espectáculos circenses utilizando animales de cualquier especie en zoológicos, circos, eventos populares, películas o anuncios.

El avance de una sociedad civil lleva consigo no sólo el respeto y la igualdad de los propios humanos, sino el respeto con dignidad del resto de los seres vivos que conviven en nuestro planeta.

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