LOS TESTIGOS DE JEHOVÁ

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LOS TESTIGOS DE JEHOVÁ RECHAZAN LAS TRANSFUSIONES DE SANGRE ¿POR QUÉ?

Por Pedro de Felipe del Rey

Primera parte:

1)Ellos responden así: “La respuesta fundamental es que los testigos de Jehová no aceptamos sangre. Creemos firmemente que la ley de Dios sobre la sangre no está sujeta a reformas para adecuarla a opiniones cambiantes. […] el cristiano no debe pensar únicamente en los posibles beneficios y riesgos médicos. Debe interesarle saber lo que dice la Biblia y el posible efecto en su relación con el Dios todopoderoso”. (La Atalaya, 15 de junio del 2004, p. 29).

(A lo largo de este artículo, encontraremos la iniciales CG, que significan: “El Cuerpo Gobernante”, que es como se autodenominan los máximos dirigentes de los Testigos de Jehová, y quienes escriben sus libros, revistas, etc. También encontraremos las iniciales TJ, que significan: “Los Testigos de Jehová”.)

2) En seguida vemos cómo el CG iguala la sangre de los animales con la sangre humana, para que ambas queden incluidas en la prohibición de comer sangre; he aquí su enseñanza:

“Puesto que esto es incorrecto en el caso de sangre de animales, es aún más reprensible en el caso de sangre humana. La prohibición incluye ‘sangre alguna’ (Levítico 3:17).” (La Sangre, la Medicina y la Ley de Dios, p. 14). (La negrita es mía).

3) Ahí está el fundamento del CG para negar las transfusiones de sangre: en asegurar que la prohibición que hace la Biblia para que los israelitas no comieran sangre de animales, incluye también sangre humana:

“¿Aplica a la sangre humana también esta debida aversión a la sangre?

“Sí. Y eso es completamente entendible, puesto que la ley de Dios prohibía consumir ‘cualquier clase de sangre’, ‘sangre de toda clase de carne.’ (Levítico 17:10, 14)”. (Los Testigos de Jehová y la cuestión de la sangre, Brooklyn, New York, U. S. A., Watchtower, 1977, pp. 9-10). (Esas dos palabras: clase de, las ha añadido el CG en su Biblia, llamada: Traducción del Nuevo Mundo de las Santas Escrituras).

4) Tan importante es, para los TJ, que esa prohibición de comer sangre de los animales se refiera también a la sangre humana, que el CG no tiene ningún inconveniente en falsificar su Biblia agregando esas dos palabras: “clase de”; y, como si eso no fuera suficiente, el CG vuelve a la carga, para afirmar, a cara descubierta, que esa prohibición se refiere a la “sangre humana” y a la “sangre animal”; así lo afirma:

“[…] la Biblia exige lo siguiente: El ser humano no debe sostenerse la vida con la sangre de otra criatura. (Génesis 9:3, 4) Cuando se quita la vida a un animal, la sangre que representa esa vida debe ser ‘derramada,’ debe ser devuelta al Dador de Vida. (Levítico 17:13, 14) Y, como decretó el concilio apostólico, los cristianos deben ‘abstenerse de sangre,’ lo cual aplica tanto a la sangre humana como a la sangre animal.- Hechos 15:28, 29.” (Id., p. 16). (La negrita es mía).

5) Observamos que la base en la cual se funda toda la argumentación del CG, para rechazar las transfusiones de sangre, consiste en afirmar que la prohibición de comer sangre de los animales incluye también la “sangre humana”. Este es radicalmente el punto que hay que aclarar; porque, si la Biblia no incluye, en la prohibición de comer sangre de los animales, la “sangre humana”, entonces, toda la doctrina jehovista contra las transfusiones de sangre, se cae por su base. Aclarar esto es concluyente para determinar si esa doctrina jehovista tiene una base bíblica o es un invento del CG. Por esto, lo que dice la Biblia sobre la prohibición de comer sangre de los animales debe estar bien claro en la mente de cualquiera antes de hablar de este tema con un TJ; porque de este punto depende que toda la doctrina del CG se mantenga o se derrumbe por su base. En efecto, si la prohibición de la Biblia no incluye la “sangre humana”, se acabó esta doctrina del CG tan siniestra para los TJ. Así que pasamos a estudiar este punto en la Biblia:

  1. B) Segunda parte.

1) En varios pasajes del Antiguo Testamento, y del Nuevo Testamento, se halla la prohibición de comer sangre, He aquí las palabras de esta prohibición en el AT y en el NT:

“[…]: ‘No comeréis la sangre de carne alguna, […]’.” (Levítico 17:14).

“[…] que se abstengan […] de sangre.” (Hechos 15:20).

2) El Antiguo Testamento hace esta división de los animales (como veremos más abajo):

  1. a) Los animales “impuros”, de los que no se podía comer nada.
  2. b) Los animales “puros”, de los cuales se podía comer la carne; pero no la sangre.
  3. c) Los hombres, de los cuales, Dios dijo entonces que no se mataran; por estar hechos a imagen de Dios:

“El que derrame la sangre humana, por mano de hombre será derramada la suya; porque el hombre ha sido hecho a imagen de Dios.” (Génesis 9:6).

3) Así, pues, es evidente que el hombre forma un grupo aparte de los otros dos grupos de animales; porque el hombre fue hecho a imagen de Dios, como se dijo en Génesis 1:26-27.

4) Más tarde, cuando Dios puso sus leyes por escrito por medio de Moisés, dio una ley para distinguir entre estos dos grupos de animales (“puros” e “impuros”):

“Yavé habló a Moisés y Aron, diciendo: ‘Hablad a los hijos de Israel y decidles: He aquí los animales que comeréis de entre las bestias de la tierra. (Aquí continúan los artículos de esta ley para diferenciar esos dos grupos de animales, y la ley termina así): “Esta es la ley referente a los cuadrúpedos, las aves, todos los seres vivientes que se mueven en las aguas y todos los que reptan sobre la tierra, para que distingáis entre lo puro y lo impuro, entre lo que puede y lo que no puede comerse.” (Levítico 11:1-2, 46-47).

5) Por consiguiente, por medio de esta ley, los animales vuelven a quedar divididos en dos grupos: “puros” e “impuros”, como en los tiempos de Noé; pero el hombre vuelve a quedar al margen de esos dos grupos de animales. Veamos lo que dice Dios de cada uno de esos dos grupos de animales, en esa ley:

  1. a) En lo que se refiere a los animales “impuros”, se ve claro que estaba prohibida su consumición en todas sus partes (carne y sangre) como alimento, incluso la prohibición incluía el hecho de tocar sus cadáveres:

“No comeréis su carne ni tocaréis sus cadáveres; serán inmundos para vosotros.” (Levítico 11:8).

  1. b) Por lo que concierne a los animales “puros”, cuya carne sí se podía comer, Dios vuelve a prohibir que se coma la sangre de ellos:

“Todo hombre de entre los hijos de Israel, o de los extranjeros que habitan en medio de vosotros, que cazare un animal o un ave puros, verterá la sangre y la cubrirá de tierra; porque la vida de toda carne es la sangre; en la sangre está la vida. Por eso he mandado yo a los hijos de Israel: No comeréis la sangre de carne alguna, porque la vida de toda carne es la sangre; quien la comiere será borrado.” (Levítico, 17:13-14).

  1. c) Por lo que toca al hombre, éste vuelve a quedar excluido de esos dos grupos de animales “puros” e “impuros”, y, lo mismo que Dios había prohibido que se lo matara en tiempos de Noé (Génesis 9:6), vuelve ahora a prohibirlo otra vez en el Decálogo, diciendo: “No matarás.” (Éxodo 20:13).

6) Como acabamos de ver (en el punto 5, b), la prohibición de comer la sangre de un animal lleva implícita la autorización de matarlo y verter su sangre; por lo que es evidente que el hombre y su sangre no tienen nada que ver en estos asuntos. Por tanto, acerca del hombre (que no está incluido en esos dos grupos de animales “puros” e “impuros” – insistimos en este hecho -), Dios vuelve a prohibir que se lo mate (Éxodo 20:13), como lo había prohibido en tiempos de Noé (Génesis 9:6). Por esto, prohibir comer la sangre del hombre equivaldría a rebajarlo al nivel de los animales “puros”, que se los podía matar y comer su carne, a condición de derramar su sangre y cubrirla “de tierra”, como hemos visto en Levítico 17:13-14. Exactamente lo contrario de lo que Dios dice referente a la sangre del hombre: que no se derrame (Génesis 9:6); esto es, que no se lo mate (Éxodo 20:13).

7) Podemos resumir, en esta tabla, lo que venimos diciendo sobre dichos tres grupos:

Grupo

Grupo

Grupo

Animales “impuros”: prohibido comerlos (Levítico 11:8, 46-47).

Animales “puros”: se come su carne; prohibido comer su sangre (Levítico 17:13).

El hombre: prohibido matarlo (Génesis 9:6 y Éxodo 20:13).

8) Llegados aquí, hacemos las siguientes observaciones:

  1. a) La Biblia prohíbe comer los animales del grupo 1º por ser impuros.
  2. b) De los animales del grupo 2º, se puede comer su carne; pero no su sangre.
  3. c) Por tanto, el CG del Jehovismo comete una atrocidad al incluir en la prohibición de comer la sangre de los animales del grupo 2º, el hecho de comer la sangre de los seres del grupo 3º, cuando dice:

“¿Aplica a la sangre humana también esta debida aversión a la sangre? .” (Véase el punto 3 de la Primera parte). (La negrita es mía).

  1. d) Una vez, que el CG ha igualado la prohibición de comer sangre de los animales con la sangre humana, dice: “[…], los cristianos deben ‘abstenerse de sangre’, lo cual aplica tanto a la sangre humana como a la sangre animal.” (Véase el punto 3 de la primera parte).
  2. e) Después de igualar la sangre humana con la sangre animal, también iguala el hecho de comer la sangre con el hecho de introducirla en el cuerpo por las venas; así lo dice:

“No afecta al asunto el hecho de que la sangre no se introduzca en el cuerpo por la boca sino por las venas” (La Sangre, la Medicina y la Ley de Dios, Brooklyn, New York, U. S. S., Watchtower, pp. 13-14) y Los Testigos de Jehová. Proclamadores del Reino de Dios, p. 145).

9) Con esas dos falacias, el CG tiene todos los ingredientes para prohibir las transfusiones de sangre:

Primera falacia: la prohibición de la Biblia de comer sangre de los animales incluye la sangre humana.

Segunda falacia: es igual introducir en el cuerpo la sangre por la boca como por las venas.

Por tanto, la enseñanza del CG cuando afirma que comer sangre de los animales por la boca es igual a meter sangre humana en el cuerpo por una vena; es decir, por una transfusión de sangre, no tiene que ver nada con la enseñanza de la Biblia, sino que es una falacia del CG.

10) Así, con esas dos falacias, el CG engaña a todos los TJ y al mundo entero; porque la prohibición de comer sangre no incluye la sangre de los seres del grupo 3º; por tanto, al incluir al hombre en el grupo 2º, lo rebaja al nivel de los animales del grupo 2º, a los que se podía matar y comer su carne, a condición de no comer su sangre (Levítico 17:13-14).

11) Por tanto, como el hombre no pertenece a ese grupo 2º de animales, nada tiene que ver el hombre con esa prohibición de comer sangre; y, por consiguiente, nadie puede rechazar una transfusión de sangre, para salvar una vida, ya sea recibiendo o donando sangre; porque, de lo contrario, si impide una transfusión, dejará que una persona muera, lo cual es contrario a la voluntad de Dios, que no quiere que muera ni siquiera un impío; así lo dice por medio del profeta Ezequiel: “Diles: por mi vida, dice el Señor, Yavé, que no me gozo en la muerte del impío, sino en que se retraiga de su camino y viva.” (Ezequiel 33:11).

12) Ahora ya podemos responder a la pregunta del título: ¿Por qué? La respuesta es: porque sus dirigentes, llamados “El Cuerpo Gobernante”, los engañan manipulando lo que dice la Biblia sobre la prohibición de comer sangre de los animales, diciéndoles que la Biblia se refiere también a la sangre humana, y que es igual introducir en el cuerpo sangre por la boca como introducirla por las venas, y ese engaño ha llevado a muchos TJ a dejarse morir, o a dejar morir a un familiar antes que recibir una transfusión de sangre; por ejemplo, en un accidente de circulación, si hay que hacer una transfusión de sangre con urgencia, y el TJ que la rechaza, se muere; por eso, cada TJ tiene sobre su cabeza “la espada de Damocles” todos los días.

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(Este artículo está extraído de mi libro: ADVENTISTAS Y TESTIGOS DE JEHOVÁ. SU HISTORIA).

(Se puede pedir ejemplares de este libro en los teléfonos 607 111 025 y 986 47 47 32).