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¿ESTA ES LA ESPAÑA QUE NOS MERECEMOS, EL MADRID QUE NOS MERECEMOS, EL COLMENAR VIEJO QUE NOS MERECEMOS? 

Foto publicada por la presidenta de la Comunidad de Madrid y retuiteada por el PP de Colmenar Viejo en https://twitter.com/IdiazAyuso/status/1464261141207658507?t=K1srtyiyk7uvz72uv5hJ7A&s=08

Opinión
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Es razonable que cualquier colectivo humano apoye los llamamientos a la prudencia frente a la pandemia y el aumento de contagios.  Pese a ello, dirigentes políticos  han incumplido recientemente obligaciones y recomendaciones que son objeto de sanción penal y administrativa y, cuando menos, de reprimenda pública. Personalmente, no he tenido nunca inconveniente en poner sobre la mesa aquellas cuestiones que tengan efectos y consecuencias, beneficiosas o perjudiciales, para todos los ciudadanos, vecinos o visitantes,  independientemente de la posición ideológica de los responsables de esos temas. He esperado tres semanas a que los responsables políticos, las autoridades sanitarias o judiciales, o los medios recogieran este hecho, pero ha sido silenciado por unos y por otros. 

El pasado mes de noviembre, la Presidenta Díaz Ayuso celebró un acto de partido en Colmenar Viejo. Más allá de la inconveniencia de definir a esta villa con más de 55.000 habitantes de hecho, y enclavada en una de las regiones más densamente pobladas de la geografía nacional, como caso típico de la España vaciada; más allá de no atender las reclamaciones de los vecinos de Colmenar Viejo en lo referente a las Urgencias cerradas ya más de 20 meses; más allá de despreocuparse de las deficiencias del transporte público; más allá de las obras interminables de colegios públicos inacabados; más allá del macrovertedero y sus ampliaciones pese a la  contaminación demostrada y conocida por las autoridades medioambientales de Madrid, etc, etc, etc, los habitantes de Colmenar Viejo no  llegan a entender la parsimonia e incoherencia en el comportamiento de estos cargos electos que, a diferencia de la esposa del César, ni son honestos ni se esfuerzan en parecerlo. Y es que en ese acto de partido, se incumplieron obligaciones y recomendaciones que son objeto de sanción penal y administrativa y, cuando menos, de reprimenda pública. 

Hay que impedir que la falta de coherencia, el negacionismo encubierto, el riesgo de que estas prácticas que los poderosos se permiten, se generalicen hasta que la pandemia pueda desbocarse nuevamente, como ya está ocurriendo. Y también poner coto al incumplimiento sistemático de determinada clase política que sólo gobierna para sus propios intereses imponiendo obligaciones que ella misma no respeta…

Las solas imágenes que acompañan estas notas deberían bastar para que, a la vista del incumplimiento de las normativas sanitarias, los protagonistas políticos, en un acto inusitado de ética personal, presentaran su inmediata dimisión y se pusieran a disposición de las autoridades judiciales. ¿Han pensado estos “próceres” de la Nación el riesgo y el daño que infligen a sus propios seguidores, a los trabajadores que los atendieron, al público general que observa su mal comportamiento? ¿Son conscientes de que la empresa del restaurante debería recibir una sanción dictada por ellos mismos? ¿O mirarán a otro lado para no verse salpicados por otro escándalo más donde la prevaricación y el nepotismo se desatan en perjuicio de los ciudadanos de a pie?

Pero también la falta de acción de los restantes grupos políticos, en este caso culpables por omisión, que deberían haber denunciado, políticamente y judicialmente, los actos con más que suficiente indicio de delito contra la salud. ¿Pueden esgrimir que desconocían los hechos? ¿O es que, como reza el dicho de “entre bomberos, no nos pisemos la manguera”, han decidido ocultarlo a cambio de futuros trueques y mercadeos en los pasillos de los organismos oficiales, mientras, - ¡oh, paradoja! - se insultan en los periódicos y las televisiones, y desprestigian las instituciones democráticas en las que se aposentan?

No queda ya más que añadir que la acción de oficio de la fiscalía en España brilla por su ausencia. No es solo culpa de ella. Las prisas para salir indemne de los procesos judiciales ponen encima de la mesa la actividad de un órgano judicial que parece solo moverse al dictado de sus superiores jerárquicos, que son los mismos políticos que debería investigar iniciando el proceso judicial de oficio para lo que está facultada, pero que raramente ejecuta. Y si alguien es capaz de encontrar disculpa para este caso concreto, no lo hallará para otros como el impacto medioambiental del vertedero y la contaminación de aire, suelos y cauces, y muchos otros más. 

Solo puedo pedir, pese a la mala conducta de los que han sido elegidos para ser honestos administradores públicos, que los colmenareños se mantengan firmes en las recomendaciones de prevención y prudencia ante la pandemia. Que perseveren a pesar de estos dirigentes partidarios del “haced lo que digo, no lo que hago”, incumplidores de sus obligaciones y carentes de un comportamiento ético mínimamente ejemplar. A estos dirigentes políticos, no vale la pena decirles nada. Se esconderán en sus disculpas y medias verdades mientras reciben el aplauso de sus fanáticos, deudores y causahabientes, con la seguridad que da la impunidad de considerarse inalcanzables para la indignación del Pueblo.

art Igncio T

Foto publicada por la presidenta de la Comunidad de Madrid  y retuiteada por el PP de Colmenar Viejo en
 
https://twitter.com/IdiazAyuso/status/1464261141207658507?t=K1srtyiyk7uvz72uv5hJ7A&s=08