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Cómo ayudar a una persona con ansiedad: 7 consejos sobre qué hacer

Salud
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Consejos para poder ayudar a una persona con crisis de ansiedad u otros problemas de angustia.

Todos o casi todos nos hemos sentido ansiosos en algún momento de nuestra vida. Así pues, sabemos que ese estado de malestar, sensación inquietud, hiperactivación y nerviosismo es altamente punitivo y aversivo, y por lo general es algo que no queremos experimentar.

Ahora bien, salir de un estado de ansiedad puede no ser tan fácil como parece. De hecho se trata de algo complicado, especialmente si lo que nos da es una crisis de ansiedad. Imaginemos ahora que quien la sufre no somos nosotros, sino otra persona que nos importa. ¿Qué podemos hacer? ¿Cómo ayudar a una persona con ansiedad? Hablemos de ello a lo largo de este artículo.

Artículo relacionado: "Qué es la ansiedad: cómo reconocerla y qué hacer"

Ansiedad: ¿qué es?
Para poder pensar cómo ayudar a una persona con ansiedad primero debemos saber y entender el tipo de situación por el que está pasando. Y es por ello que una breve explicación sobre lo que es la ansiedad puede resultar de utilidad.

Damos el nombre de ansiedad a un estado de profundo malestar subjetivo de origen emocionalcaracterizado por la presencia de un fuerte afecto negativo juntamente con un alto nivel de actividad o activación fisiológica, lo que a su vez tiene un efecto sobre la conducta.

Estamos ante un estado que suele definirse como una reacción aprensiva que aparece sin necesidad de que exista una situación amenazante en la actualidad, pero que sí tiende a vincularse a la anticipación de una amenaza futura o a un desbordamiento o incapacidad para hacer frente a las demandas ambientales, si bien no siempre se es consciente de su origen.

Es importante tener en cuenta que en la ansiedad existe una interacción entre un componente subjetivo o cognitivo-emocional, el cual permite percibir las emociones y el estado de malestar, un componente biológico o fisiológico en el que la afectación emocional genera una serie de síntomas físicos (siendo los más habituales las palpitaciones, taquicardias y las aceleraciones del ritmo respiratorio, aunque pueden existir otras como dolor, boca seca, sudor o temblores) y por último un componente conductual que incluye el conjunto de acciones que se llevan a cabo en dicho estado.

Las crisis de ansiedad
La existencia de cierto nivel de estrés y ansiedad es habitual en nuestra sociedad, pero lo cierto es que a menudo la ansiedad puede llegar a elevarse de tal modo que puede llegar a desbordarnos, a veces incluso de manera sorprendente y sin que haya un aviso previo. Es el caso de lo que nos ocurre cuando tenemos una crisis de ansiedad.

En estas crisis surge de manera repentina un gran malestar y aparece pánico junto con palpitaciones y taquicardia, sensación de ahogo e hiperventilacion, dolor abdominal o en el pecho, mareos, sudoración, temblores, sensación de estar sufriendo un infarto, estar muriendo, estar enloqueciendo o estar perdiendo el control del propio cuerpo.

También es habitual que aparezca una sensación de extrañeza e irrealidad, conocida como despersonalización.

Por eso, a la hora de ayudar a una persona con ansiedad que esté pasando por una etapa con crisis frecuente, es importante saber que hay que intervenir tanto durante estas como cuando no se están produciendo, para prevenirlas.

La ansiedad y los trastornos derivados de ella
La ansiedad no es una emoción o reacción infrecuente. De hecho la mayor parte de personas ha sentido a lo largo de su vida algún grado de ansiedad, y un elevado porcentaje de la población mundial ha vivido o vivirá a lo largo de su vida alguna crisis de angustia en algún momento.

Ello no es por sí patológico, pero a veces la persistencia de la ansiedad o su aparición repetida, sea o no ligada a algún tipo de situación o estimulación, puede llegar a volverse un trastorno altamente invalidante. Y de hecho, el conjunto de trastornos de la ansiedad es el tipo de alteración más frecuente que existe, junto con la depresión mayor.

Son muchos los trastornos de la ansiedad, pero probablemente los más conocidos sean el trastorno de pánico y el trastorno por ansiedad generalizada.

En el primero el sujeto sufre de manera repetida varios episodios de crisis de ansiedad, cosa que genera la aparición de ansiedad anticipatoria ante la posible aparición de una nueva crisis la cual por lo general le lleva a cambiar su forma de vida e incluso a evitar exponerse a situaciones habituales en la que considera que podría volver a experimentarlas.

En el trastorno por ansiedad generalizada aparecen síntomas como inquietud, fatiga, irritabilidad, tensión, problemas de sueño e incapacidad para relajarse derivados de la existencia de ansiedad ante preocupaciones sobre múltiples aspectos de la vida o incluso ante una preocupación inespecífica y general continuada.

Además de estos, otros trastornos como el conjunto de las fobias también se vinculan con la ansiedad, así como otras alteraciones como los trastornos obsesivos.

Asimismo en la depresión, el trastorno bipolar o los trastornos por estrés agudo o estrés postraumático también es habitual. De hecho la ansiedad suele ser habitual en múltiples problemas de tipo psiquiátrico y psicológico.

Cómo ayudar en caso de una crisis de ansiedad
Tal y como se puede imaginar a partir de su descripción, la crisis de ansiedad o de angustia es un fenómeno muy incapacitante y que tiende a hacer que el foco de atención de quien la sufre se centre en los propios síntomas. Asimismo, es fácil que los síntomas se confundan con los propios de un problema cardíaco, algo que hace que se viva con gran temor.

Ayudar a una persona en esta situación no es fácil cuando ya estamos inmersos en ella, aunque es posible. ¿Cómo hacerlo?

La manera de ayudar pasaría por intentar reducir la focalización en el malestar o reducir algunos de los síntomas fisiológicos más controlables, como la respiración. Asimismo, hay que recordar que las crisis de ansiedad suelen tener una duración relativamente corta, de unos pocos minutos de duración, de manera que terminan por desaparecer por sí solas.

A continuación veremos algunas pequeñas indicaciones a tener en cuenta si nos encontramos con alguien en plena crisis de ansiedad. Eso sí, es importante tener en cuenta que antes que nada debe descartarse que se trate de un verdadero ataque cardíaco.

1. No le digas que se calme
Es relativamente frecuente que cuando una persona entra en una crisis de angustia o una crisis de ansiedad, los demás no sepan cómo reaccionar. En este sentido es habitual que le intenten indicar que se calme.

Este tipo de indicaciones son totalmente contraproducentes: si la persona pudiera calmarse solo con quererlo lo haría de inmediato y no estaría pasando por la crisis.

Además puede añadirle la carga o tensión que puede sentir el sentirse recriminado por no ser capaz de salir de la situación. Probablemente la reacción no sea positiva, dado que potencia el nerviosismo y la sensación de agobio y ahogo.

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