Sobre el desbroce, corte y eliminación de vegetación en Colmenar

Sociedad
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En relación a la carta enviada por nuestro vecino de Colmenar Viejo, Luis Fernández, sobre los trabajos de desbroce, corte y eliminación de la vegetación herbácea arbustiva natural de zonas ajardinadas, parques y zonas de suelo natural, el área de Medio Ambiente de Ganemos Colmenar apoya lo expuesto y está de acuerdo en que esta práctica debe ejercerse de manera que no suponga efectos negativos sobre la naturaleza, y contemple la necesidad de conservar la biodiversidad urbana y de las personas de disfrutar del paisaje urbano local.

Hay una tradición basada en la aversión a las hierbas, con el concepto que las plantas ruderales son “malas”, que hay que dejar los parques y jardines como si fueran campos de golf ingleses sin considerar que en nuestro suelo y clima se quedan al día siguiente pajizos y amarillos.

En estos días, parques y jardines tienen una muy diversa vegetación natural. Las plantas se encuentran verdes, consecuencia del desarrollo en su ciclo vegetativo, algunas con flores, otras con semillas y otras con frutos.

En todas estas fases, tanto la biomasa vegetal como sus estructuras son fundamentales para la existencia de numerosos grupos de animales como insectos polinizadores (abejas por ejemplo), arácnidos y otros invertebrados, entre ellos grupos de artrópodos con funciones ecológicas muy diversas y esenciales para la fertilidad del suelo, la supervivencia de pequeñas aves insectívoras y granívoras y reptiles que en estos momentos se encuentran en su etapa de reproducción.

Si las razones por las que se realiza esta actuación de desbroce en la vegetación de parques y jardines son de prevención de incendios, esta finalidad puede atenderse si se lleva a cabo más adelante, cuando ya la vegetación se encuentre más seca y la fauna haya terminado su etapa reproductiva, que es la más sensible en su ciclo biológico.

Además de resultar más fácil desbrozar un poco más adelante en el tiempo, y por ello más económico para los contribuyentes, se evitarían todos los problemas ambientales que ahora está originando esta tarea temprana, aparte de mantener un tiempo más largo el disfrute estético de las plantas y las flores en el paisaje urbano.

Hay numerosa bibliografía apoyando los beneficios que tiene retrasar la siega: desde emocionales, estéticos, biológicos, de servicio ecosistémico, de conservación de poblaciones, de educación ambiental, y también de ahorro económico y eficacia en la maquinaria.

Lo que pide nuestro vecino es simplemente respetar al medio ambiente y a los ciudadanos que disfrutan cada día de sus paseos urbanos y, en cuanto a los aspectos biológicos, hacer la reflexión que cualquier persona con sensibilidad ambiental se haría para tener en cuenta la fauna que depende de esa vegetación.

(Adjuntamos la carta de Luis Fernández)